Los reflejos primarios son movimientos automáticos estereotipados con los que nacen los niños. Son evaluados por el Neonatólogo tras el parto y es deseable que estén todos los reflejos presentes como garantía de que el bebé esta neurológicamente en condiciones óptimas.

Tan importante es que estén presentes al nacer, como el que desaparezcan conforme el bebé vaya madurando.

Estos reflejos se inhiben en el primer año de vida, dando paso a otros patrones más evolucionados del desarrollo. Cuándo no es así, la presencia de estos reflejos será indicio de que existe una inmadurez del sistema nervioso central que afectará el desarrollo y funcionamiento del niño en varias y diferentes áreas.

El aplicar esta evaluación, nos permitirá saber si existen reflejos primarios residuales. Debemos estar atentos a señales de que existan estos reflejos activos, y poder actuar cuando antes.

Cuando existen reflejos primarios presentes, los síntomas que pueden estar relacionados son:

Torpeza y coordinación motora.

Muy sensible a la luz y a estímulos visuales.

Percibe de una forma exagerada los sonidos, lo cual no le permita relajarse en un entorno ruidoso.

Interpreta el tacto o el dolor de una forma distorsionada con reacciones desmedidas o totalmente ausentes.

Pobre discriminación visual y auditiva.

Tendencia a alergias, hipoglicemias, ansiedad.

Tono muscular tenso.

Dificultad para tomar decisiones.